Eduardo Lamazón ha fallecido

WBC News - 4 de Maio de 2026
Hemos perdido a un decano, a un embajador y a una voz auténtica del boxeo, con la partida de Eduardo "Lama" Lamazón, admirado en su tierra natal, Argentina, y querido en su hogar adoptivo, México.
Ingenioso, culto, elegante e impecable, con un toque de estilo y una presencia distintiva, en abril de 2025 Eduardo celebró cincuenta años en el boxeo. Y para conmemorar ese hito tan importante, escribió un libro titulado Grandes Textos, en el que volcó su vasto y brillante caudal de conocimiento único y diverso.
Eduardo fue Secretario Ejecutivo del WBC durante veinticuatro años, de 1979 a 2003. Conocía perfectamente el entorno y sabía moverse con soltura en el boxeo mexicano, argentino, estadounidense, europeo y mundial. Conocía el oficio.
De joven conoció bien al gran boxeador argentino y campeón mundial de peso medio durante mucho tiempo, Carlos Monzón. En una ocasión, al preguntarle por Monzón, conocido por su relación tensa con la prensa de su país, Eduardo recordó con una sonrisa nostálgica que "Escopeta" era tranquilo y apacible… hasta que tomaba su primer trago. Entonces su mecha se acortaba y al contar hasta diez… ¡apenas llegaba a dos!
Sin temor a expresar sus opiniones, Eduardo llegó a decir que sería perfectamente posible que un Mike Tyson en su mejor momento peleara varias veces en una misma noche, dado el poder que tenía y que lo dominaba. No era una idea descabellada ni una misión imposible, ya que, tras su derrota ante Muhammad Ali, el "Big" George Foreman llegó a enfrentar a cinco rivales en una misma noche en una exhibición.
Eduardo inició una segunda etapa como comentarista en TV Azteca, junto a Rodolfo Vargas y el legendario Julio César Chávez. ¡Qué sociedad! Julio solía presentarlo con cariño: "Lama, Lama, Lamita". Y cuando terminaba el asalto, todos esperábamos la puntuación reflexiva, aunque no oficial, de Eduardo: "Diez puntos… nueve puntos", frase que con el tiempo se volvió parte del folclor del boxeo.
Durante un tiempo, "Lama" tuvo un restaurante argentino cerca de Avenida Reforma, en el corazón de la Ciudad de México, donde era un anfitrión generoso. Qué hombre, qué vida y qué logros. Dueño de una sonrisa brillante, una risa contagiosa y un carácter afable, fue un genio del boxeo y muy querido por la afición.
Cuánto vamos a extrañar al gran Eduardo Lamazón. La familia Sulaimán, la gran familia verde y oro y todo el mundo del boxeo le desean buen viaje y un merecido descanso eterno.
